PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE POESÍA “MUJER DE OTOÑO”

Posted in General with tags , , , , , , on 17 diciembre 2013 by Pilar Rojas Martínez

El vídeo de presentación de mi libro de poesía Mujer de Otoño

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BASURA, BASURA, BASURA…

Posted in General with tags , , on 18 noviembre 2013 by Pilar Rojas Martínez

Basura, basura, basura

ESTAMOS YENDO…

Se fueron las moscas, el frío

las alejó de la podredumbre

de una ciudad vacía de anhelos.

La costumbre sucumbía en las cloacas

porque no había modales

que contuvieran la codicia.

Mientras,  en las calles,

sombras grotescas paseaban las aceras

que el cemento despejó de flores.

La vida transcurría entre muertos

asesinados por tifones hambrientos de excusas.

 

En las esquinas los altavoces vomitaban consignas:

“estamos yendo a la debacle, no se mueva, no piense,

no vale la pena levantarse cada día con la inocencia en los ojos

y el deseo en las manos para construir futuro.”

 

Habían convertido la cultura en cosa de bonanza

y no estaban los tiempos para despilfarros

tenían que ahorrar en salud porque la Danza de la muerte

se había instalado nuevamente en sus vidas

y si los goces mundanos sucumbían finalmente a la Parca

era superfluo pretender algo más allá de lo cotidiano.

 

Pero el era un hombre.

La dignidad de sus antepasados

le impedía sucumbir al desánimo.

Se lavó las manos, afiló los lápices del escritorio,

trituró en el mortero algunas cochinillas

y decidió pintar su mundo de rojo pasión.

Pilar Rojas

 

POETAS DESPIERTOS EN ACCIÓN

Posted in General on 15 noviembre 2013 by Pilar Rojas Martínez

poetas 15

Los POETAS DESPIERTOS EN ACCIÓN esta tarde en Alcalá de Henares.

Posted in General with tags , on 13 septiembre 2013 by Pilar Rojas Martínez

VICENTE ALEIXANDRE

España, 1898

EL ESCARABAJO

He aquí que por fin llega al verbo también el pequeño
escarabajo,
tristísimo minuto,
lento rodar del día miserable,
diminuto captor de lo que nunca puede aspirar al vuelo.

Un día como alguno
se detiene la vida al borde de la arena,
como las hierbecillas sueltas que flotan en un agua no limpia,
donde merced de la tierra
briznas que no suspiran se abandonan
a ese minuto en que el amor afluye.

El amor como un número
tan pronto es agua que sale de una boca tirada,
como es el secreto de lo verde en el oído que lo oprime,
como es la cuneta pasiva que todo lo contiene,
hasta el odio que afloja para convertirse en el sueño.

Por eso,
cuando en la mitad del camino un triste escarabajo que fue
de oro
siente próximo el cielo como una inmensa bola
y, sin embargo, con sus patitas nunca pétalos
arrastra la memoria opaca con amor,
con amor al sollozo sobre lo que fue y ya no es,
arriba entre las flores altas cuyos estambres casi cosquillean
el limpio azul
vaga un aroma a anteayer,
a flores derribadas,
a ese polen pisado que tiñe de amarillo constante la planta
pasajera,
la caricia involuntaria,
ese pie que fue rosa, que fue espina,
que fue corola o dulce contacto de las flores.

Un viento arriba orea
otras memorias donde circula el viento,
donde estambres emergen tan altos, donde pistilos o cabellos,
donde tallos vacilan
por recibir el sol tan amarillo envío de un amor.

El suave escarabajo,
más negro que el silencio que transcurre después de alguna
muerte,
pasa borrando apenas las huellas de los carros,
de los hierros violentos que fueron dientes siempre,
que fueron boca para morder el polvo.

El dulce escarabajo bajo su duro caparazón que imita a veces
algún ala,
nunca pretende ser confundido con una mariposa,
pero su sangre gime
(caliente término de la memoria muerta)
encerrada en un pecho con no forma de olvido,
descendiendo a unos brazos que un diminuto mundo
oscuro crean.

titulo

http://www.las2001noches.com/n140

VEN A VOLAR SIN ALAS. POETAS DESPIERTOS EN ACCIÓN

Posted in General with tags , , , , , , on 22 mayo 2013 by Pilar Rojas Martínez

poetas despiertos pq

LIBRO DE POESÍA “MUJER DE OTOÑO”

Posted in poesia with tags , , , , , , , on 15 mayo 2013 by Pilar Rojas Martínez

mujerotono1

Acaba de salir publicado mi primer libro de poesía “Mujer de Otoño”

A partir del 31 de mayo estará en la Feria del Libro de Madrid, caseta 187. Y desde hoy en la Editorial Grupo Cero C/Duque de Osuna 4, http://www.editorialgrupocero.com/

PALABRAS DEL ADIÓS

Quizás podríais pensar que fue una historia amable,

era lo que creían muchos de sus allegados.

Es inevitable que murmuren, decía él, y ella se calentaba

con el humeante bol donde había cocinado el amor.

A veces él se atoraba en una circunvolución e implacable

celaba la sonrisa con la que ella saludaba al alba.

Incapaz de la mínima cortesía confundía su obstinación

con la mineralogía y se empeñaba en reducir tiempo y espacio

a una pequeña perla marina que colgaba, desafiante, de la cadena de su chaleco.

Las mañanas donde las palabras sulfúreas horadaban su cuerpo

ella se quedaba atónita, porque jamás había oído un roce de cadenas

y no podía imaginar gestos intempestivos, así que renunciaba a sociedades benéficas

con el mismo amor propio con el que había renunciado al adiós.

Cuando los vecinos miraban de soslayo los colores púrpuras

que inundaban su piel les hablaba de la moda del tatuaje

y de su inclinación a tomar distancia de los remordimientos que corroen la ciencia.

El saluda a los hombres con invertebradas frases en un tono de circunspecta afabilidad

y dirigía miradas lascivas  a las mujeres como le habían enseñado en su familia.

Era un hombre conspicuo. Sentía predilección por los sublimados

y desconocía las ganancias y pérdidas de una sosegada conversación.

Ella entretenía los años con fantasiosas hazañas de muñeca inanimada

como durante siglos hicieran las hembras bien nacidas

no vaya a ser que alguien sospechará que podía desear.

Las diferencias intolerables redujeron sus vidas a un pequeño cuarzo negro

– porque como ya había dicho él era un amante de la mineralogía

y sabía que el cuarzo negro contiene el cúmulo de la sabiduría ancestral -.

Si bien los días pasaban respetando estaciones era difícil,

en esas circunstancias, que la primavera llamara a la puerta

porque no hay lugar en un cuarzo negro para brotes de futuro.

Pero ella, con la fe debida a un facultativo, se obcecaba

en creer las promesas de su hombre, que sabía de música

porque siempre pulsaba la cuerda precisa y la hacía vibrar.

Un día ella se animó a decirle que se había enamorado

del esfenoides porque le había prestado las alas que siempre deseó

que le permitirían viajar para cultivar la tierra que florecía en primavera.

Esas fueron las palabras del adiós.

PROSA DEL TRANSIBERIANO Y DE LA PEQUEÑA JUANA DE FRANCIA

Posted in General with tags , on 29 enero 2013 by Pilar Rojas Martínez

Dedicada a los músicos  

En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia
Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento
Me hallaba en Moscú, en la ciudad de los mil tres
[campanarios y las siete estaciones
Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres
Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca
Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo
[de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú
Cuando se pone el sol.
Y mis ojos iluminaban antiguos senderos.
Y yo era tan mal poeta
Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas.

El Kremlin era como una inmensa torta tártara
Crujiente de oro.
Con las grandes almendras de las catedrales inmensamente
[blancas
Y el oro empalagoso de las campanas…
Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode
Yo tenía sed
Y descifraba caracteres cuneiformes
Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo volaron
[sobre la plaza
Y también mis manos alzaban el vuelo, con susurros
[de albatros
Y esto era las últimas reminiscencias del último día
Del postrer viaje
y del mar.

No obstante, yo era un poeta muy malo.
No sabía llegar al fondo de las cosas.
Tenía hambre
Y a todos los días y a todas las mujeres en los cafés y a
[todas las copas

Habría querido beberlas y romperlas
Y a todas las vitrinas y a todas las calles
Y a todas las casas y a todas las vidas
Y a todas las ruedas de los coches que giraban como
[torbellinos sobre los malos empedrados
Habría querido hundirlas en un gran horno de espadas
Y habría querido moler todos los huesos
Y arrancar todas las lenguas
Y licuar todos esos grandes cuerpos extraños y desnudos
[bajo la ropa que me vuelve loco…
Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución
[rusa…
Y el sol era una inmensa herida
Que se abría como un brasero.

En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi nacimiento
Estaba en Moscú, donde quería alimentarme de llamas
y no me bastaban las torres y las estaciones que cubrían mis
[ojos de estrellas

En Siberia rugía el cañón, había guerra
Hambre frío peste cólera
Y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas

En todas las estaciones veía partir todos los últimos trenes
Ya nadie podía salir porque no se vendían más boletos
Y los soldados que se iban hubieran preferido quedarse…
Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorode.
Yo, el mal poeta que no quería ir a ninguna parte, podía ir a
[todos lados
Y también los comerciantes todavía tenían dinero suficiente
Para ir a intentar hacer fortuna.
Su tren salía todos los viernes de mañana.
Se decía que había muchos muertos.
Uno llevaba cien cajas de despertadores y cucús de la Selva
[Negra
Otros cajas de sombreros, cilindros y un surtido de
[tirabuzones de Sheffield
Otros ataúdes de Malmoe llenos de latas de conservas y
[sardinas en aceite
También había muchas mujeres
Mujeres entrepiernas en alquiler que también podían usarse
Ataúdes
Todas pagaban impuestos

Se decía que había muchos muertos allí
Ellas viajaban con tarifa reducida
Y todas tenían una cuenta corriente en el banco.

Pues bien, un viernes de mañana me llegó la hora por fin
Estábamos en diciembre
Y también yo partí para acompañar al viajante joyero que iba
[a Jarbín
Teníamos dos asientos en el expreso y 34 cofres de joyería
[de Pforzheim
Pacotilla alemana «Made in Germany»
Me había vestido de punta en blanco, y al subir al tren se me
[perdió un botón
-Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo pensé en ello desde
[entonces-
Yo dormía sobre los cofres y me sentía muy contento de
[poder jugar con la browning
Niquelada que también me había dado

Me sentía muy feliz despreocupado
Creía jugar a los bandoleros
Habíamos robado el tesoro de Golconda
Y, gracias al transiberiano, íbamos a ocultarlo del otro lado
[del mundo
Yo tenía que defenderlo contra los ladrones del Ural que
[habían atacado a los saltimbanquis de Julio Verne
Contra los Junguzes, los boxers de la China
Y los rabiosos pequeños mongoles del Gran Lama
Alibabá y los cuarenta ladrones
Y los fieles del terrible Viejo de la montaña
Y sobre todo, contra los más modernos
Los rateros de hotel
Y los especialistas de los expresos internacionales

Y sin embargo, y sin embargo
Estaba triste como un niño
Los ritmos del tren
La «médula ferrocarrilera» de los psiquiatras americanos
El ruido de las puertas de las voces de los ejes rechinando
[sobre los rieles congelados
El ferlín de oro de mi futuro
Mi browning el piano y los juramentos de los jugadores de
[cartas en el compartimiento de al lado
La deslumbrante presencia de Juana
El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente
[por el corredor y me miraba al pasar
Murmullos de mujeres
Y el silbido del vapor
Y el eterno ruido de las ruedas locas en los carriles celestes
Los vidrios están escarchados
¡La naturaleza no existe!
Y detrás, las llanuras siberianas el cielo bajo y las grandes
[sombras de los Taciturnos que suben y bajan
Estoy acostado sobre una manta de viaje
Colorinche
Como mi vida
Y mi vida no me abriga más que esa manta
Escocesa
Y toda Europa entrevista por el parabrisas de un expreso a
[toda máquina
No es más rica que mi vida
Mi pobre vida
Esta manta
Deshilachada sobre cofres llenos de oro
Con los que viajo
Sueño
Fumo
Y la única llama del universo
Es un pobre pensamiento…

Desde el fondo de mi corazón me brotan lágrimas
Si pienso, Amor, en mi querida;
Ella no es más que una niña, a quien encontré así
Pálida, inmaculada, en el fondo de un burdel.

No es más que una niña, rubia, risueña y triste,
No sonríe y nunca llora;
Pero en el fondo de sus ojos, cuando te deja beber en ellos,
Tiembla un dulce lis de plata, la flor del poeta.

Es dulce y muda, sin ningún reproche,
Con un largo estremecimiento cuando tú te aproximas;
Pero cuando yo voy hacia ella, por aquí, por allá, festivo,
Ella da un paso, luego cierra los ojos, y da un paso.
Porque es mi amor, y las otras mujeres
Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos
[llameantes,
Mi pobre amiga está tan desamparada,
Está toda desnuda, no tiene cuerpo, es demasiado pobre.
No es más que una flor cándida, endeble,
La flor del poeta, un pobre lis de plata,
Muy frío, muy solo, y ya tan mustio
Que me brotan las lágrimas si pienso en su corazón.

Y esta noche es similar a otras cien mil cuando un tren rasga
[la noche
-Caen los cometas-
Y el hombre y la mujer, aún jóvenes, se divierten haciendo
[el amor.
El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre en un
[pueblito de pescadores

En Flandes
El sol es un quinqué humoso
Y en lo más alto de un trapecio una mujer representa la luna.
El clarinete la corneta una agria flauta y un mal tambor
Y aquí está mi cuna
Mi cuna
Siempre estaba cerca del piano cuando mi madre como
[Madame Bovary tocaba las sonatas de Beethoven
Yo pasé mi infancia en los jardines suspendidos de Babilonia
Y la rabona, en las estaciones frente a los trenes a punto de salir
Ahora hago correr todos los trenes detrás de mí
Bale-Tombuctú
También jugué a las carreras en Auteuil y Longchamp
París-Nueva York

Ahora hago correr todos los trenes a todo lo largo de mi vida
Madrid-Estocolmo
Y perdí todas mis apuestas
Sólo queda la Patagonia, la Patagonia, que convenga a mi
inmensa tristeza, la Patagonia, y un viaje por los mares del Sur

Estoy en camino
Siempre estuve en camino
Estoy en camino con la pequeña Juana de Francia
El tren pega un peligroso salto y vuelve a caer sobre todas sus ruedas
El tren vuelve a caer sobre sus ruedas
El tren siempre vuelve a caer sobre todas sus ruedas

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Estamos lejos, Juana, viajas desde hace siete días
Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te alimentó del
[Sagrado Corazón contra el cual te acurrucaste
París desapareció y su enorme fogata
No quedan más que las cenizas constantes
La lluvia que cae
La turba que se hincha
La Siberia que gira
Los pesados manteles de nieve que ascienden
Y el cascabel de la locura que tintinea como un último deseo
[en el aire azulado
El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos
Y tu pena ríe burlona…

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Las preocupaciones
Olvida las preocupaciones
Todas las estaciones agrietadas oblicuas sobre la ruta
Los hilos telegráficos de los que cuelgan
Los postes grotescos que gesticulan y los estrangulan
El mundo se estira se alarga y se retira como un acordeón
[atormentado por una mano sádica
En las resquebraduras del cielo, las furiosas locomotoras
Huyen
Y en los agujeros,
Las vertiginosas ruedas las bocas las voces
y los perros de la desdicha que ladran a nuestras espaldas
Los demonios están desencadenados
Chatarras
Todo es un acorde falso
El «brun-run-run» de las ruedas
Choques
Rebotes
Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo…

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Pero sí, me pones nervioso, bien lo sabes, estamos muy lejos
La locura recalentada ruge en la locomotora
La peste el cólera se alzan como brasas ardientes en nuestro
[camino
Desaparecemos en la guerra totalmente en un túnel
El hambre puto se aferra a las nubes en desbandada
Y estiércol de las batallas en montones apestosos de muertos
Haz como él, haz tu oficio…

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Sí, estamos muy lejos, estamos muy lejos
Todos los chivos emisarios reventaron en este desierto
Oye los cencerros de ese rebaño sarnoso Tomsk
Tcheliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Udinsk Kurgán
[Samara Pensa-Tulún
La muerte en Manchuria
Es nuestro desembarcadero y nuestra última guarida
Este viaje es terrible
Ayer por la mañana
Iván Ulitch tenía los cabellos blancos
y Kolia Nicolai Ivanovitch se roe los dedos desde hace
[quince días…
Haz como ellos la Muerte el Hambre haz tu oficio
Cuesta cinco francos, en transiberiano, cuesta cien rublos
Afiebra los bancos y enrojece bajo la mesa
El diablo está en el piano
Sus nudosos dedos excitan a todas las mujeres
La Naturaleza
Las Busconas
Haz tu oficio
Hasta Jarbín…

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Pero… vete al diablo… déjame tranquilo
Tienes caderas angulares
Tu vientre es agrio y tienes blenorragia
Eso es todo lo que París puso en tu regazo
También un poco de alma… porque eres desdichada
Tengo piedad tengo piedad ven hacia mí sobre mi corazón
Las ruedas son los molinos de viento de Jauja
Y los molinos de viento son las muletas que hace girar un
[mendigo
Somos los lisiados del espacio
Rodamos sobre nuestras cuatro heridas
Nos cortan las alas
Las alas de nuestros siete pecados
y todos los trenes son los baleros del diablo
Corral
El mundo moderno
La velocidad no tiene la culpa
El mundo moderno
Las lejanías están demasiado lejos
y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer…

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Tengo piedad tengo piedad ven a mí te contaré una historia
Ven a mi cama
Ven a mi corazón
Te contaré una historia…

¡Oh ven! ¡ven!

En Fidji reina la primavera eterna
La pereza
El amor extasía a las parejas en la hierba alta y la sífilis
[ronda bajo los bananeros

¡Ven a la islas perdidas del Pacífico!
Se llaman Fénix, Marquesas
Borneo y Java
y Célibes con forma de gato.

No podemos ir al Japón
¡Ven a Méjico!
En sus altiplanicies florecen los tulipaneros
Las lianas tentaculares son la cabellera del sol
Se hablaría de la paleta y los pinceles de un pintor
Colores fragorosos como gongs,
Allí estuvo Rousseau
Allí deslumbró su vida
Es el país de los pájaros
El pájaro del paraíso, el ave lira
El tucán, el sinsonte
Y el colibrí anida en el corazón de los lirios negros
¡Ven!
Nos amaremos en las majestuosas ruinas de un templo azteca
Tú serás mi ídolo
Un ídolo abigarrado infantil un poco feo y extrañamente raro
¡Oh ven!

Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de
[los mil lagos,
Allí las noches son desmesuradamente largas
El antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor
Aterrizaré
Y construiré un hangar para mi avión con los huesos fósiles
[de mamut
El fuego primitivo recalentará nuestro pobre amor
Samovar
Y nos amaremos muy burguesamente cerca del polo
¡Oh ven!

Juana Juanita Ninita nita tetita ninón
Mi chiquita mi cosita mi tesoro mi Perú
Arroró gurrumina
Pompón mi bombón
Mi preferida corazoncito
Nenita
Querida gatita
Mi lindo pecadito
Chuchita
Cucú
Se durmió

Se durmió
Y no se engulló ni una sola de todas las horas del mundo
Todos los rostros vislumbrados en las estaciones
Todos los relojes
La hora de París la hora de Berlín la hora de San Petesburgo
[y la hora de todas las estaciones
Y en Ufa, el rostro ensangrentado del artillero
Y la esfera tontamente luminosa de Grodno
Y el eterno avance del tren
Todas las mañanas se ponen en hora los relojes
El tren adelanta el sol atrasa
No le hace, oigo las sonoras campanas
La enorme campana de Notre-Dame
La campaneta agridulce del Louvre que convocó la San
[Bartolomé
Los carillones enmohecidos de Brujas la Muerta
Las campanillas eléctricas de la biblioteca de Nueva York
Las campanas de Venecia
Y las de Moscú, el reloj de la Puerta Roja que me contaba las
[horas cuando estaba en una oficina
Y mis recuerdos
El tren retumba en las placas giratorias
El tren rueda
Un gramófono guturaliza una marcha gitana
y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira
locamente al revés

Deshoja la rosa de los vientos
Ya zumban las tormentas desencadenadas
Los trenes ruedan en torbellino sobre las redes enmarañadas
Baleros diabólicos
Hay trenes que nunca se encuentran
Otros se pierden en el camino

Los jefes de estación juegan al ajedrez
Chaquete
Billar
Carambolas
Parábolas
La vía férrea es una nueva geometría
Siracusa
Arquímedes
Y los soldados que lo degollaron
Y las galeras
Y las naves
Y los prodigiosos artefactos que inventó
Y todas las matanzas
La historia antigua
La historia moderna
Los torbellinos
Los naufragios
Hasta el del Titanic que leí en el diario
Otras tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar
[en mis versos
Porque todavía soy un poeta muy malo
Porque el universo me desborda
Porque no me preocupé por asegurarme contra los accidentes
[de tren
Porque no sé ir hasta el fondo de las cosas
y tengo miedo.
Tengo miedo
No sé ir hasta el fondo de las cosas
Como mi amigo Chagall podría hacer una serie de cuadros
[dementes
Pero no tomé notas de viaje
«Perdónenme la ignorancia
Perdónenme no conocer ya el antiguo juego de los versos»
Como dice Guillaume Apollinaire
Todo lo que se refiere a la guerra puede leerse en las
[Memorias de Kuropatkin
O en los diarios japoneses que están tan cruelmente ilustrados
Para qué documentarme
Me abandono
A los sobresaltos de mi memoria…

A partir de lrkutsk el viaje se hizo demasiado lento
Demasiado largo
Nosotros estábamos en el primer tren que rodeaba el lago
[Baikal
Habían adornado la locomotora con banderas y farolitos
Y dejamos la estación con los tristes acentos del himno al
[Zar.
Si yo fuera pintor vertería mucho rojo, mucho amarillo en el
[final de este viaje
Pues en verdad creo que todos estábamos un poco locos
Y que un inmenso delirio ensangrentaba las nerviosas caras
[de mis compañeros de viaje
Cuando nos acercábamos a Mongolia
Que retumbaba como un incendio.
El tren había disminuido su marcha
Y en el perpetuo rechinamiento de las ruedas percibía
Los acentos locos y los sollozos
De una liturgia eterna.

He visto
He visto los trenes silenciosos los trenes negros que volvían
[del Lejano Oriente y que pasaban como fantasmas
Y mi ojo, como el fanal de popa, aún corre tras esos trenes
En Talga agonizaban 100.000 heridos por falta de cuidados
Visité los hospitales de Krasnoiarsk
y en Jilok nos cruzamos con un largo convoy de soldados
[locos
En los lazaretos vi llagas abiertas heridas que sangraban a
[rabiar
los miembros amputados danzaban en derredor o alzaban
[el vuelo en el aire ronco
El incendio se hallaba en todas las caras en todos los
[corazones
Dedos idiotas tamborileaban sobre todos los vidrios
Y bajo la presión del miedo todas las miradas reventaban
[como abscesos
En todas las estaciones quemaban todos los vagones
Y he visto
He visto trenes de 60 locomotoras que huían a todo vapor
perseguidas por los horizontes en celo y bandas de cuervos
[que alzaban el vuelo desesperadamente tras ellos
Desaparecer
En dirección de Port-Arthur.

En Tchita tuvimos algunos días de respiro
Detención de cinco días debido a la obstrucción de la vía
Los pasamos en casa del Señor Yankelevitch que quería
[darme a su hija única en matrimonio
Luego volvió a partir el tren.
Ahora me había instalado yo en el piano y me dolían los
[dientes
Cuando quiero vuelvo a ver ese interior tan tranquilo
el negocio del padre y los ojos de la hija que de noche
[venía a mi cama

Mussorgsky
Y los lieder de Hugo Wolf
Y las arenas del Gobi
Y en Jailar una caravana de sombreros blancos
Realmente creo que estaba ebrio durante más de 500
[kilómetros
Pero estaba en el piano y eso es todo lo que vi

Cuando se viaja habría que cerrar los ojos
Dormir
Hubiera deseado tanto dormir
Reconozco todos los países con los ojos cerrados por su olor
Y reconozco todos los trenes por el ruido que hacen
Los trenes de Europa son de cuatro tiempos mientras que los
[de Asia son de cinco o siete tiempos
Otros van en sordina son canciones de cuna
Hay algunos que por el ruido monótono de las ruedas me
[recuerdan la pesada prosa de Maeterlinck
He descifrado todos los textos confusos de las ruedas y reunido
[los elementos dispersos de una violenta belleza
Que poseo
y que me acosa.
Tsitsikar y Jarbín
No voy más lejos
Es la última estación
Me apeé en Jarbín cuando acababan de prender fuego a las
[oficinas de la Cruz Roja.

Oh París
Gran hogar cálido con los tizones entrecruzados de tus calles
[y tus viejas casas que se inclinan sobre ellas y se recalientan
Como abuelas
Y aquí hay anuncios, rojo verde multicolores como mi pasado
[en suma amarillo
Amarillo el arrogante color de las novelas de Francia en el
[extranjero
Me gusta frotarme con los ómnibus en marcha en las grandes
[ciudades
Los de la línea Saint-Germain -Montmartre me llevan al
[asalto de la Butte
Los motores mugen como los toros de oro
Las vacas del crepúsculo pastan en el Sagrado Corazón
Oh París
Estación central andén de las voluntades encrucijada de las
[inquietudes
Únicamente los droguistas aún tienen un poco de luz sobre
[su puerta
La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los Grandes
[Expresos Europeos me envió su prospecto
Es la iglesia más hermosa del mundo
Tengo amigos que me rodean como pretiles
Cuando parto tienen miedo de que no vuelva más
Todas las mujeres que conocí se alzan en los horizontes
Con los gestos lastimosos y las miradas tristes de los
[semáforos bajo la lluvia
Bella, Inés, Catalina y la madre de mi hijo en Italia
Y aquélla, la madre de mi amor en América
Hay gritos de sirena que me parten el alma
Allá lejos en Manchuria un vientre se estremece todavía
[como en un parto
Querría
Querría no haber hecho nunca mis viajes
Esta noche me atormenta un gran amor
Y a pesar mío pienso en la pequeña Juana de Francia.
Fue en una noche de tristeza cuando escribí este poema en
[su honor

Juana
La pequeña prostituta
Estoy triste estoy triste
Iré al «Conejo ágil» a recordar mi juventud perdida
y tomar unas copitas
Luego volveré solo

París

Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la Rueda

París, 1913

BLAISE CENDRARS